Vol. II Cuidado con las marañas.En el capítulo anterior Garra emprende un viaje que espera la iniciará en una vida más pura y sosegada…pero pronto el maligno intentará hacer fracasar su proyecto poniendo en su camino a un atractivo mancebo…
Vuelvo al camping con ganas de dormir pues estoy cansada, pero claro, hay un pequeño problema, he preparado tan bien el viaje, con mi neverita, mis cositas para leer, mi almohada, mi aislante, mi colcha así… del grosor justo para arroparte sin pasar calor, uy , que claro, se me ha olvidado la mitad en algún sitio, porque ni siquiera puedo precisar si en casa, si en el garaje, o si se perdió por el camino, me acuerdo de mi amiga Mabel y de sus mabeladas, y como mi espíritu está decidido a que nada le estropee el viaje y además me crezco ante la adversidad, la cual me permite poner en práctica mi vocación de McGiver, pues me digo que no pasa nada, y que en el peor de los casos potenciaré esta vena ascética que hasta aquí me ha traído, durmiendo en el suelo, me abrigaré con toda la ropa que traigo, que se reduce a un “vestidodeestarporcasa” con el que ya sé que una pierde mucho , y me haré una almohada con la toalla, la toalla de la ducha, porque también se me ha olvidado la toalla de playa, así que la toalla de ducha sirve para (tiembla Sr. Barragán) : secarse, tumbarse y apoyar el coco mientras se duerme.
Por si acaso me dirijo a la recepción , pues igual alguien se dejó un aislante, pero no, me recomiendan que valla a Villaricos , que seguro que tienen , que hay una tienda de los chinos y sí sí sí…
Llego a mi parcela, me siento una poderosa terrateniente, y los vecinos, los de antes me ofrecen una cervecilla, “cago en to”, más tentaciones, (seguro que Sobirra llorará al leer sobre este mi gran sacrificio) y claro al menos para desahogarme me confieso “me encantaría, pero me he venido a hacer un ayuno y es una pena porque sois todos tan amables, y antes igual en la playa he conocido a un chico supermajo y claro también le he dicho que no (a las cerveza se presupone)” pero mi vecina que es muy lista y pícara, me dice, ay nena, no seas tonta y déjate llevar…sigo aguantando estoica: pero a lo del ayuno, porque de la fortaleza? va quedando una choza, rompo el aislamiento y mando un mensaje a una de las maris, que me dice déjate de ayunos y disfruta del maromo y de la cena (pero qué cena, me digo yo , y es que esta mari es así ella de positiva, que ya está viendo las velas y todo) y claro con tan buenos argumentos (¿?) me acabo de decidir , mañana me lo hago con Álvaro, toma ya ahora sí que estoy contenta, “ale, ale que es gerundio”, me voy a preparar para ir a Villaricos, hasta luego, vecinos, “bueno bonica, a ver si te va a dar algo con eso del ayuno, tu si necesitas cualquier cosa pegas un grito y ya está”.
Los chinos de Villaricos deben estar escondíos o haciendo picadillo a alguno de sus difuntos, porque no hay nada que se parezca a un chino, pero yo no decaigo, y cual la O’Hara cuando jura “no volveré a pasar hambre” me dispongo a rastrear todos los comercios del lugar en busca de mi aislante…tienda tras tienda se suceden las negativas, precedidas de tremendas explicaciones para hacer entender a los lugareños qué narices es un aislante, en el escaparate de un kiosco estanco me quedo extasiada , como Audrey ante Tiffany’s (y en vez de churros sirope de savia de arce), pues está lleno de artilugios varios que me hacen albergar alguna esperanza, y de nuevo: no. Ya sólo me queda un comercio, es de esos de todo un poco, de los de toda la vida de los pueblos, donde tienes el cucal junto a los yogures el papel del elefante y el “jamonyó”, y entonces escucho : “Abueeeeeela, que sacabao el líquido de LAS MARAÑAS, hay que comprar” ,no puedo evitar una sacudida de terror, dios mío, además de dormir sobre el duro suelo y con los riñones rifándose un cólico nefrítico, se cierne sobre mí la amenaza de las marañas, claro, ni imaginar puedo de que tamaño deben ser esos pedazo insectos, seguro que son cucarachas voladoras muy pero que muy graaaaaaandes, no puedo perder detalle para hacerme con un bote de ese líquido, “aversiejquetecrejque”, marañas a mí, así que entre estanterías , haciendo que consulto los ingredientes de cuanto me topo, sigo con disimulo a nieta y a abuela: ¡coño, pero si el líquido de las marañas es “er sunsir”! (y esta es otra historia, que Peta-Cajones conoce y que merecería una entrada en cualquier blog), o sea el líquido de las marañas, es el suavizante "palpelo" de toda la vida, ¡señor!, que he pasado unos miedos y peligros, que no es normal… las marañas, las marañas, ¡y encima tampoco tienen aislante!
Vuelvo a mi iglú sin hielo , y me duermo cual bebé con una sonrisa en la boca y hasta duermo bien sin aislante, sin ropa y sin almohada. Si ya lo dice mi padre , que no es más rico el que más tiene , sino el que menos necesita. Y aunque este viaje que yo llamaba iniciático tiende cada vez más a serlo ini-ciática-mente, soy feliz.
Continuará…Próxima entrega :
Vol.III A rastras por la vida