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15.11.14

REFLOTANDO EL BLOG DE LAS MARIS

el blog de las maris
Alfonso, cual ave Fénix desplumada, saludando desde Taipei


Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada en este blog de amigas que surgió para mantenernos en contacto estuviéramos donde estuviéramos y compartir nuestras cosas, a veces en clave de humor, a veces con más seriedad, pero siempre desde el cariño que nos une.
La aparición de otras formas de comunicación, mucho más inmediatas y accesibles, hizo que nos alejáramos de este lugar común donde habíamos compartido tantas experiencias y reflexiones. 
Ahora volvemos a tener la necesidad de estar aquí todas, de escribir sobre lo que nos pasa o lo que no nos pasa, de pasárnoslo bien y disfrutar de la compañía cibernáutica del resto, que está siempre ahí, dando apoyo, cariño y, sobre todo, humor, mucho humor.
Bienvenidas de nuevo, Maris.

3.10.10

Vamos a ver al Mago...


Dorita vivía a duras penas con lo que le quedaba de sacar las castañas del fuego, con movidas continuas con su casera y harta de que Totó se meara en la alfombra. Este mes andaba más escasa que nunca y no sabía cómo salir del paso, ya que debía un par de meses y como continuara en esa línea iba que tener que pasar la noche al raso. Pocas castañas hoy, a ver qué hacemos. "-¡Joder Totó, ya te has vuelto a mear en la alfombra! ¡No sabes hasta dónde me tienes, la próxima vez te juro que te mando a la perrera!" Y eso fue lo más suave que le dijo. Y Totó la miraba desde abajo, sin mover siquiera una oreja, nada más que con los ojos cansados de escuchar la chapa que le caía cada dos por tres. "-Y tú te has vuelto una vieja amargada", diría él si pudiera hablar. Sacó una bandeja de champiñones del Carrefour y preparó una tortilla para cenar. La compartió con el perro, que aunque estaba hasta los cojones de él, en el fondo le quería. De repente, empezó a verlo todo de colorines y apareció en un mundo fantástico. Dorita alucinó, se le cayó el cigarrillo de la boca y hasta se le alisaron las arrugas. Vio un camino de baldosas amarillas que parecía no llevar a ningún sitio, y recordó un absurdo programa de televisión en el que un tío seguía una raya blanca sin ninguna razón aparente. Decidió hacer lo mismo, a ver hasta dónde llegaba. Entre tanto no dejaba de repetirse: "-Mejor en cualquier sitio que en casa, mejor en cualquier sitio que en casa…" Y así caminó dirección al maravilloso arcoiris que se veía a lo lejos. Allí conoció a tres extraños personajes: un hombre de hojalata sin corazón, un león cobarde y un espantapájaros descerebrado. Todos querían ir a ver al Mago para conseguir aquello de lo que carecían. Dorita se animó, a ver si con un poco de suerte el Mago le conseguía una vida mejor. El hombre de hojalata le dijo que eso era muy fácil y que para eso no necesitaba ningún mago: "Dejas al chucho en una gasolinera, (total te está amargando la vida) y le pegas dos tiros a tu casera, (total es una hija de puta). Te tiras a tu casero, (total como nunca echa un polvo le puedes sacar lo que quieras), te sale el alquiler gratis y hasta con un poco de suerte hasta sacas pasta por los cuadros esos espantosos que tienes colgados en el salón, (total hace mil años que los pintó tu tía abuela esa de Villavieja de la Pardilla)."

Los demás le miraron sorprendidos, sobre todo el león que no daba crédito. Cómo nadie podía plantear siquiera tal osadía. Lo mejor que él consideró era lo de ir a ver al Mago, cualquier solución que no implicara tomar acción alguna. Al menos en principio. Llegado el momento de estar allí en su frente, siempre se podría salir corriendo.

El espantapájaros no entendía nada, ni siquiera sabía de qué problema estaban hablando. ¿Qué era lo que había que arreglar?

Dorita y sus tres amigos llegaron al final del camino de baldosas amarillas, no como el tipo aquel de la televisión que jamás llegó al final de la raya blanca. Al llegar frente al Mago, los tres personajillos se echaron para atrás. Al fin y al cabo no les iba mal. El hombre de hojalata pensó que quien era un hijoputa lo era y punto. Qué más le daba el resto. Con un corazón iba a empezar a tener problemas de conciencia. Prefería seguir siendo un cabrón sin escrúpulos que vivir con esa carga. El león, sólo de pensar en que iba a tener que hacer frente a sus situaciones se estremecía, llevaba toda su vida dando esquinazo a las circunstancias complicadas. Se le daba bien y encima lo conseguía. ¿Para qué enfrentarse ahora? Enfrentarte a los problemas implica muchas veces tomar soluciones drásticas en las que uno no se quisiera ver envuelto. No tenía ninguna necesidad de pasarlo mal. El espantapájaros seguía flipando, mirando a las florecillas y los pajarillos, que seguía sin entender por qué no se le acercaban. Vivía feliz en su mundo, como no se enteraba de nada, no tenía que preocuparse tampoco de nada. Con un cerebro iba a tener que pensar, y como consecuencia a sufrir. Así que también se dio la media vuelta. Esperaron a Dorita a ver qué decidía, y pensó también que lo mejor era quedarse allí con sus amigos. Así podría hacerle caso a cada uno en el momento que más le conviniera. Además, desde que llegó allí no había vuelto a ver a Totó. Pero justo antes de que pudiera pensar, se abrió la puerta y apareció el Mago. Como nadie quería nada de él se enfadó, montó en cólera y estiró el brazo para alcanzar a alguien, le daba igual. Agarró a Dorita por el cordón de la bata. Como casi se zafa, la enganchó de la redecilla del pelo, haciendo que las pinzas de los rulos se clavasen en su cabeza."-¡Por favor, no quiero nada! ¡Déjame ir! ¡Mejor en cualquier sitio que en mi casa!" Entonces el Mago supo de qué pie cojeaba y con un conjuro la envió en un tornado de vuelta a su mierda de vida. Mientras se alejaba ante el estupor de los otros, intentó despedirse de ellos. "-¡Adiós espantapájaros, a ti te echaré de menos más que a ninguno." Se dio un golpe en la cabeza y se despertó en su sillón. El contestador parpadeaba, seguro que era otra vez la casera. Totó estaba panza arriba sobre la alfombra en medio de un gran charco, con la lengua fuera y una especie de sonrisa. Le miró con ternura, después de todo llevaban media vida juntos. Se levantó, se vistió, le puso la correa al perro y le dijo: "-Anda Totó bonito, vamos al Carrefour a por otra bandeja de champiñones…"

4.9.10

SOY UNA PURETA

Bien, vuelta al cole.
Ayer salimos la señorita O'hara y yo a tomarnos unas copillas para celebrarlo, con cautela después de mi envenenamiento con posh-gin-tonic. Madrid viernes por la noche, ya están todos aquí.

Y si, con la ayuda sms de Fauces llegamos a la Pequeña Betty, el cuál nos vimos obligadas a abandonar debido al concierto que allí se daba, sonido sólo apto para familiares de los músicos.
Así que buscamos otro lugar, pero como nos encontrabamos en el reino gay y no hay que desaprobechar la escasas salidas que hacemos y la sureña sabe muy bien lo que quiere, intentamos hacer una parada en un lugar supuestamente neutral nostálgico y nos dirigimos a Museo Chicote, a ver que se cocía alli.
El la cazuela, música discotequera, tacones de aguja, parejas maduritas y la entrada triunfal de Boris Izaguirre con su séquito. La señorita Ohara me asegura que Gonzalo Miró me ha hecho ojitos, pero no me veo yo capaz de abordar tal empresa, por mucha tableta de chocolate que el señor tenga. Yo estaba absorbida por la contemplación del camarero negro, que ha participado en las fotos publicitarias de una empresa de telefonía móvil, y que tiene una sonrisa de las que no se ven todos los días.

Salimos de allí y enfilamos Fuencarral. Riadas de personas se dirigían hacía Gran Vía (coíncidiendo con el cierre de la mayoría de los bares), y muchos de ellos practicando ese deporte tan lamentable de mear en la calle, tan apreciado por el madrileño macho, que confiere al ambiente nocturno de la ciudad ese aroma tan especial.

En la fila del Honky Tonk nos dimos cuenta de que casi doblabamos la edad a los que allí se reunían. Serán imaginaciones mías, dentro estarán los que van todos los días allí. La verdad es que hace tiempo que no me paso.
El bar petado, nos dirigimos a la parte de abajo. Nos llevó unos veinte minutos llegar hasta la barra, despeinadas y sobadas por esos mocosos, conseguimos pedir las bebidas y hacernos un hueco, lo cual fué inútil ya que la gente dirige sus pasos según choca con obstáculos como la señorita O'hara, que no conseguía concentrarse en su copa.
Mucho más increíble era la música que se estaba pinchando. ¡TECHNO! Ni más ni menos. ¡¡Y todos se la sabían!! El contraste de la música con las fichas de los Rollings y las guitarras colgadas era brutal.
Alpargata quiere creer que es por el concierto que hubiese esa noche, o porque es fin de semana, pero me temo que el público del local ha cambiado radicalmente. En fin, nos dimos por vencidas cuando los zumbidos electrónicos no permitían escucharnos a nosotras mismas.

30.8.10

Aunque el comienzo oficial del año es el 1 de enero, la cruda realidad es bien distinta. En enero aún estamos sometidos a la rutina diaria, nada cambia entre diciembre y el mes siguiente. Pero en verano, concretamente en agosto, parece que el mundo se paraliza. Pobre del que intente llevar una vida normal. Es imposible. Intentad hacer una triste fotocopia, compraros unas medias o unos pinturines sin tener que acudir al Carrefour de turno. O tomarte unas cañitas en el bar de abajo. Vamos, que esque ni ver la tele. También cabe la posibilidad de que hagas lo que la gente vulgar: irte de vacaciones. Y entonces te juntarás con toda la gente de tu ciudad en un pueblo cinco veces más pequeño pero eso sí, con playa, en bermudas y pagando tres veces más por la misma sopa estarlux que en la tienda del chino de al lado de tu casa. O por la cocacola lait. O lo que es peor: por la lata de Mahou verde. Pero luego llega septiembre y todo vuelve a una normalidad renovada, llena de nuevos y buenos propósitos: me pongo a dieta, reforman tu tienda de siempre, inauguran algo, te cambian los presentadores del telediario, las nuevas temporadas de las telemierdaseries… Para que luego digan. Y yo aún no me he quitado los rulos. Igual ahora, para septiembre… FELIZ AÑO NUEVO.

16.8.10

Noticias...


Queridas Maris:
Naufragando hoy por la red y antes de quitarme los rulos, he encontrado esta noticia:

"Los médicos no salieron de su asombro cuando al operar a un hombre de 75 años en Cape Cod (Massachusetts, noreste de Estados Unidos), lo que temían que fuera un cáncer de pulmón resultó ser un guisante que había germinado."

Yesika querida, manifiéstate, en tu pueblo suceden cosas...