
Pues sí, la Mari perdida. Y es que a veces nos suceden cosas que nos hacen recordar que aún estamos vivas. Tan liados con la batalla, con los soldados imperiales para arriba y para abajo, que no nos hemos preocupado de ver quiénes eran quienes nos liberaban. Pues resulta, de que ese rubito tan mono, cuando todos al principio pensábamos "se molan", pues no. Ese es tu hermano. ¿y con quién te liaste, so guarra? Pues con el borde de su amigo, ese que dice que habla con un mono gigante (que para mí que se lo inventa, pero bueno). Bueno, esque encima ni siquiera era su amigo, era un mercenario que al final se vuelve bueno y encima está macizorro. Y tan suertuda que encima vas y te lo tiras. Andaaaaa, zorrón.... que eso quisieras tú, que vinieran así, a rescatarte tal cual, y mientras tú tan mona, tan peinadita. Pues te jodes y te quedas, pero puedes pensar lo que te plazca. La imaginación es gratis, y también libre. Puedes ir a dónde y con quien tú quieras. Puedes tirarte al rubito o al tío bueno, da igual, como es mentira... Luego ya te llegará el androide ese de protocolo y te pegará el charlote. No se calla ni debajo del agua el tío, qué cansinez. Oigo un ruido... Los soldados imperiales otra vez. A ver si esta vez me traen algo mejor, que estoy hartiza de gazpacho aguado. Y yo con estos pelos. Ayúdame Obiguanquenobi, eres mi única esperanza.